
Debemos diferenciar dos conceptos que no tienen nada que ver, uno es la reconstrucción del Movimiento Comunista, y otro es la reconstitución de la teoría de vanguardia. Éste primero consiste en librar una batalla contra el oportunismo y el revisionismo (sea cual sea la forma que éste adquiera), llevando a la vez la teoría de vanguardia, es decir, el marxismo-leninismo, a la vanguardia obrera espontánea. A partir de la fusión de dicha teoría de vanguardia y de la vanguardia obrera espontánea nace el Partido Comunista o, en todo caso, el destacamento comunista que logra propiciar esa fusión demuestra haber aplicado la línea revolucionaria correcta y se erige en Partido Comunista, es decir, en vanguardia organizada de la clase obrera. Tal es el proceso de reconstrucción del Movimiento Comunista, lo cual constituye una de nuestras más importantes tareas en el momento actual.
Otra cuestión muy distinta, y refiriéndome ya el segundo concepto expuesto en la introducción, es la reconstitución de la teoría de vanguardia. Según dicha tesis, el marxismo-leninismo ha perdido su carácter revolucionario, es decir, su vigencia, y ha sido derrotado por el revisionismo (que es la ideología burguesa infiltrada en el Movimiento Comunista). Dicha tesis no es más que una forma de revisionismo encubierta bajo una intelectualidad pequeño-burguesa, que propone revisionar el leninismo al considerarlo obsoleto. Debemos partir de la base de que los aportes de Lenin a la teoría marxista son aportes universales, y no coyunturales; es decir, Lenin desarrolla cualitativamente el marxismo, pero a nivel global, no ofreciendo pautas a seguir tan solo para la realidad rusa de su época.
Considerar que el leninismo ha quedado obsoleto y debe ser desarrollado es una postura idealista, pues considera que una ciencia puede quedar obsoleta sin una realidad material que propicie su superación. Esto es, el marxismo surgió precisamente a mitades del siglo XIX porque fue en ese momento histórico cuando el proletariado se convirtió en el nuevo sujeto revolucionario, es decir, en la clase sobre la que recae la titánica tarea de destruir lo viejo para traer lo nuevo. ¿Podría el marxismo haber surgido antes? Obviamente no, porque las ideas son el reflejo de circunstancias materiales. A finales del siglo XIX y principios del XX, apareció un nuevo desarrollo cualitativo del marxismo, que es el leninismo. ¿Pero por qué surge dicho desarrollo? No responde a un proceso meramente ideal, sino que el hecho de que el leninismo surja en dicho momento histórico responde a una realidad material: la aparición del capitalismo. Es decir, el salto cualitativo en la estructura de la sociedad (de capitalismo premonopolista a capitalismo monopolista), genera también un salto cualitativo en la teoría de vanguardia (de marxismo a marxismo-leninismo).
La tesis de la reconstitución obvia estos hechos y, creyendo que el desarrollo de las ideas no está sujeto al desarrollo de la sociedad, llama a ¡desarrollar el marxismo-leninismo! Entonces uno se pregunta, ¿a qué cambio en la estructura de la sociedad responde dicha tesis? ¿Es que a caso no nos encontramos en el capitalismo monopolista de Estado? Si el leninismo es el marxismo en la era de la revolución proletaria, es decir, en el imperialismo, y a día de hoy nos encontramos en la fase imperialista del capitalismo, ¿por qué ha quedado obsoleta la ciencia de vanguardia, el marxismo-leninismo?
Pero es que además, la base misma de la teoría de la reconstitución de la teoría de vanguardia es errónea. Alegan que el marxismo-leninismo ha sido derrotado por el revisionismo. A simple vista, dicha tesis pudiera parecer correcta, pues en la vieja URSS y en los demás países socialistas el capitalismo ha sido restablecido, y el proletariado mundial camina perdido, sin conciencia de clase alguna. En definitiva, el edificio se ha derrumbado. Pero llegados a este punto uno debe preguntarse, ¿el derrumbe del edificio invalida el método matemático? Y es que el leninismo es un método científico de vanguardia, ¡no es "derrotable"! La burguesía ha logrado mediante la infiltración del revisionismo en el Movimiento Comunista asestar un durísimo golpe al proletariado en el contexto general de la lucha de clases, pero ello en ningún caso implica que haya sido derrotada la ciencia más cualitativamente desarrollada cuantas han existido hasta hoy, que es el leninismo. El propio Lenin preveía que la URSS pudiera ser destruida y el capitalismo restablecido, pues aunque el proletariado ruso hubiera tomado el poder, continuaba siendo más débil que la burguesía internacional e incluso que la burguesía rusa hasta que ésta no fuera definitivamente derrotada -lo cual solo es posible mediante la dictadura del proletariado-. En efecto, la URSS fue derrotada por la burguesía y la experiencia socialista más duradera de la historia terminó.
¿Pero a caso se aplicó en la URSS la teoría de vanguardia? En absoluto. En 1956 el revisionismo se instaló en el poder de la mano de Jruschov y, desde ese momento, fue la ideología burguesa infiltrada en el Movimiento Comunista la que dirigió a la Unión Soviética hacia el desastre. Pero el origen del XX Congreso debemos buscarlo antes: el reivisionismo no llegó de un día para otro. Debemos reconocer errores en la construcción del socialismo, que permitieron que elementos burgueses y pequeño-burgueses se infiltraran en el Partido hasta asaltarlo en 1956. Pero, una vez criticados y reconocidos dichos errores, ¿podemos afirmar que el leninismo ha quedado obsoleto porque se ha demostrado incapaz de vencer al revisionismo? ¡En absoluto! El método científico no es erróneo, errónea puede ser su aplicación. Un arquitecto puede construir un edificio sirviéndose de la física y las matemáticas, y que éste edificio acabe derrumbándose. Pero nadie dudará en señalar como responsable del derrumbe al modo de construirlo, al modo de aplicar las matemáticas y la física, ¡pues nadie sería tan adoquín como para considerar que las matemáticas han sido refutadas a partir de este hecho!
En definitiva, la teoría de la reconstitución de la teoría de vanguardia es una infamia idealista que, además, nada comprende del método dialéctico, ni tampoco de la ciencia marxista-leninista. La tarea de los comunistas a día de hoy consiste en seguir estudiando y nutriendo la teoría, y aplicarla a la práctica. Como dijera Lenin, "la teoría revolucionaria no es un dogma, solo se forma definitivamente en íntima relación con la práctica".
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